miércoles, 11 de abril de 2012

¿Cuál es el perfil del emprendedor en España?


Ilustraciones by 
Valledor



Según los datos del último Global EntrepeneurshipMonitor de 2011 (G.E.M. 2011), publicado el mes de febrero, los hombres (7%) se manifiestan más proclives a la actividad por cuenta propia que las mujeres (4,5%). La edad media del emprendedor nacional se sitúa en los 37 años y, en general, la actividad emprendedora ha aumentado en todos los segmentos de edad, destacando el tramo situado entre los 18-24 años, en el que los emprendedores cuyos negocios se hallan en fase de consolidación se ha incrementado sensiblemente respecto a 2010, mientras que se reduce el porcentaje de personas con empresas en el mismo estadio de desarrollo en el siguiente tramo de edad, 25-34 años, en cuatro puntos porcentuales.

Según el nivel de estudios, en la fase de negocios nacientes o en consolidación, los datos son coherentes con el aumento de casos en el tramo ubicado entre los 18-24 años, produciéndose en el mismo un incremento de los licenciados y titulados en FP. Si bien, en general, en la fase de consolidación de los negocios, podemos afirmar que existe un mix entre iniciativas impulsadas por perfiles formativos altos y otros con bajos niveles de estudios. Si atendemos a la intención de emprender en un futuro próximo, se percibe un ligero acrecentamiento de personas que no han finalizado la educación secundaria, y un aumento significativo de titulados en formación profesional y licenciados, que puede atender a la mayor involucración de los más jóvenes en procesos emprendedores, dada la falta de empleo por cuenta ajena, y la mayor implicación de las universidades en la oferta formativa relacionada con el emprendimiento.

Respecto al nivel de renta, en todas las fases del proceso emprendedor (naciente, en consolidación y consolidado) se observa una mayor presencia de personas con rentas bajas, frente a una minoración de emprendedores con ingresos medios y, a su vez, un incremento de casos en los tramos más elevados de rentas, que justifican la identificación de un conjunto de actividades de más calidad en los últimos años combinadas, cada vez más intensamente, con emprendimiento de subsistencia. Panorama diferente al divisado antes de la crisis y que parece que va a continuar durante, al menos, 2012.

Según su situación laboral, destaca el hecho de que, respecto a 2010, prácticamente se duplica el porcentaje de personas emprendedoras que se hallaban en situación de desempleo.

Aunque mejora ligeramente el número de emprendedores que afirma poseer una formación específica para impulsar con éxito sus negocios, se mantiene un equilibrio con los que lo niegan (4 puntos porcentuales de diferencia –a favor de los primeros- entre un grupo y el otro).Por el sector económico en el que operan las iniciativas emprendedoras, se detecta un ligero incremento de las orientadas al consumo, que suponen el 53,3%, frente a un descenso de las referidas a servicios (23,1%).

Durante el año 2011 se ha agudizado la tendencia, que venía siendo norma durante los últimos cinco años anteriores, de un mayor peso de las iniciativas emprendedoras que surgen, en su fase inicial, sin empleados, 7 de cada 10 de las mismas. Pasando, en la fase siguiente de consolidación, a poseer entre 1-5 empleados, en casi la mitad de los supuestos, lo cual responde al perfil de habitual de microempresa predominante en España.

La innovación no está presente en algo más de 6 de cada 10 nuevas empresas, llegando esta carencia, en el caso de los negocios consolidados, al 84% de los mismos. La innovación junto a la falta de competencia, definen un emprendimiento de calidad. Durante 2011, 16 de cada 100 nuevas iniciativas no poseía competencia en su ámbito y, tan sólo, el 6,5% pertenecía a un sector de base tecnológica.


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